Muchos adultos que no concluyeron sus estudios o que tuvieron un acceso al mundo del trabajo lo suficientemente prematuro como para no consolidar unos estudios superiores, se han arrepentido toda la vida de no poder haber estudiado. Tal vez esto les habría permitido consolidar el acceso a una vocación frustrada. En otras ocasiones es, simplemente, una cuestión de insatisfacción, de anhelo de conseguir algo que no se hizo y queda ahí como una deuda pendiente.

Sean cuales sean los motivos de cada uno, lo único que hay que tener en cuenta como elemento común a todos, es el mero hecho de que aquí no se ha acabado la cosa; que el que piense que no hay remedio, está equivocado. Existe todo un mundo de posibilidades para los adultos que quieren formarse en cualquiera de los niveles del currículo escolar. Lo mismo da que no se acabara la primaria (la EGB, vamos); que se quiera conseguir formación para acceder a un puesto de trabajo rápidamente o que, ¿por qué no?, lo que queramos sea entrar en la soñada universidad. ¿Yo? ¿Universitario o universitaria? ¡Sí! ¿Por qué no?

Existen posibilidades en formación para adultos de todos los colores. Los que piensen que queda fuera de su alcance porque su nivel es muy bajo, se equivoca. Sólo hay que planteárselo más escalonadamente; poco a poco.

Siempre me acuerdo de uno de nuestros primeros alumnos, hace casi veinticinco años. A duras penas había acabado la EGB. Consiguió entrar a los años como policía local, pero su sueño era hacer derecho. Se preparó las pruebas para acceso a la universidad a mayores de 25 años. Le costó dos años; duros, eso sí (poco precio que pagar cuando te estás saltando tres cursos del BUP de entonces, más uno de COU, más el selectivo; o lo que sería hoy un bachiller y las PAU). Lo consiguió. Empezó derecho. Lo consiguió; y siguió… y siguió. Lo único que hizo fue, con esfuerzo y dedicación, activar un interruptor que no había activado nunca y… cumplió su sueño. Esfuerzo, objetivo y dedicación. Ya está.

No hacerlo, es un error. No intentarlo, es un error. Las pruebas para adultos, no importa si son las de preparación para la obtención del Graduado Escolar en Secundaria para adultos; las Pruebas de Acceso a Ciclos de Grado Medio o Superior; las Pruebas de Acceso a la Universidad para Mayores de 25, 40 o 45 años… (las hay para todos los gustos), son una oportunidad única para todos los adultos que no quieren quedarse ahí. Y, lo único que hay que hacer es empezar; asignar un ritmo conforme al ritmo de vida de cada uno. El que puede dedicar más tiempo por el que puede dedicar menos. Todas estas pruebas están pensadas para facilitar el acceso al mundo académico a los adultos, a su ritmo y con sus posibilidades. Pero abrir la puerta de una vez por todas al mundo de posibilidades que la educación, la formación y la cultura suponen para todos, es algo que está al alcance de todos y que no debería perderse nadie.

Lo que la educación y la cultura proporcionan a las personas, no tiene sustituto en ninguno de los rincones de este mundo.

Si tienes dudas; si no te atreves porque piensas que va a ser demasiado duro o, simplemente, no está a tu alcance, llámanos. Llama a algún experto en formación para adultos; a alguna de las entidades que ofrecemos escuela de adultos y pregúntanos. Siempre hay una solución escalonada y paulatina para poder acceder a esos soñados estudios.

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